DESPIÉRTATE Y LEVÁNTATE
- Vida Cristiana Guatemala

- 19 mar
- 20 Min. de lectura
Prédica del domingo 15 de marzo 2026
Pastor Carlos Stahl
Hoy tenemos otra de esas otras historias en Jueces capítulo 4. Hemos estado estudiado directa o indirectamente en estos meses pasados, hemos estado estudiando cómo Dios está buscando tocar nuestra voluntad. Y mucho es un regalo gratuito, la salvación, el bautismo en aguas, ser investidos en su Nombre, es un regalo gratuito. El Señor hace lo demás. Pero hay otro mundo en Cristo si queremos seguir creciendo en donde nos toca involucrarnos y hacer las elecciones correctas. Y Dios crea situaciones para obligarnos a levantarnos por dentro y por fuera y esas oportunidades se convierte en lo más grandioso para seguir creciendo. Lo que Dios nos dice es que nos levantemos, ya no esperemos, ya no demos vueltas en el mismo círculo, si somos hijos pródigos ya levantémonos de ese chiquero en el que estamos, solo toque fondo y levántese, y diga, qué hago acá si hay una casa de mi Padre y allí hay una morada para mí. Pero nadie fue a levantar al hijo pródigo, él se levantó solito, porque Él quiere nuestra voluntad. Ninguna lección es para endulzar los oídos y alegrar la vida hasta la próxima semana, eso es ser un oidor olvidadizo de la Palabra. Ser un hacedor es hacer algo con lo que aprendimos. Si usted está en algún círculo vicioso que lo tiene cautivo, enojo, frustración, depresión, solo levántese. Y alguien dirá, yo no puedo levantarme, y seguro, y menos con esa actitud, pero por algo vino Cristo a su corazón. Y uno de sus Nombres, algo que está escondido en la Escritura, es Eliaquím, Dios que levanta. Él es el Dios que levanta. Y el Padre levantó a Jesucristo de la muerte, a Él no le cuesta nada levantarlo de esa pequeñísima cosa que lo tiene cautivo. Y usted dirá, no me he muerto, pero y ¿qué tal por dentro? Bueno, vimos a Ana, que estuvo muerta por años, hasta que su esposo le dio unas palabras y eso la levantó. Algo botó sus barreras defensivas y puso atención a esas palabras y se levantó. Ahora, Nehemías, estaba la ciudad toda destruida, y él no esperó a que alguien hiciera algo con la ciudad, él se levantó. Y mucha gente es sincera y espera a que alguien se levante y entonces se le van a unir. Pero sea usted el que se levanta, hay problemas en su hogar o familia, no espere a que alguien se levante, levántese usted. A lo mejor ellos no tienen la sustancia que usted y yo tenemos. No espere que alguien que no tiene lo que usted tiene se levante antes de usted, levántese usted. Si usted está ensimismado, ya basta, levántese. Si las demás lecciones no lo han sacudido, yo espero que esta lección le dé una buena sacudida. Al Diablo le encanta mantenernos en prisión en ese círculo de pobre yo, pero ya levántese. Vayamos a ver la historia de Débora y Barak, de corrido. Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años. Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta atu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes. Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él. Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y había plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes. Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor. Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque éste es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno. Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo. Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir. Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no. Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió. Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien. Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y más contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron. Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam, diciendo: Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel, Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo, Load a Jehová. Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes; Yo cantaré a Jehová, Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel. Cuando saliste de Seir, oh Jehová, Cuando te marchaste de los campos de Edom, La tierra tembló, y los cielos destilaron, Y las nubes gotearon aguas. Los montes temblaron delante de Jehová, Aquel Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel. En los días de Samgar hijo de Anat, En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos, Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos. Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído, Hasta que yo Débora me levanté, Me levanté como madre en Israel. Cuando escogían nuevos dioses, La guerra estaba a las puertas; ¿Se veía escudo o lanza Entre cuarenta mil en Israel? Mi corazón es para vosotros, jefes de Israel, Para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo. Load a Jehová. Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, Los que presidís en juicio, Y vosotros los que viajáis, hablad. Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos, Allí repetirán los triunfos de Jehová, Los triunfos de sus aldeas en Israel; Entonces marchará hacia las puertas el pueblo de Jehová. Despierta, despierta, Débora; Despierta, despierta, entona cántico. Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam. Entonces marchó el resto de los nobles; El pueblo de Jehová marchó por él en contra de los poderosos. De Efraín vinieron los radicados en Amalec, En pos de ti, Benjamín, entre tus pueblos; De Maquir descendieron príncipes, Y de Zabulón los que tenían vara de mando. Caudillos también de Isacar fueron con Débora; Y como Barac, también Isacar Se precipitó a pie en el valle. Entre las familias de Rubén Hubo grandes resoluciones del corazón. ¿Por qué te quedaste entre los rediles, Para oír los balidos de los rebaños? Entre las familias de Rubén Hubo grandes propósitos del corazón. Galaad se quedó al otro lado del Jordán; Y Dan, ¿por qué se estuvo junto a las naves? Se mantuvo Aser a la ribera del mar, Y se quedó en sus puertos. El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte, Y Neftalí en las alturas del campo. Vinieron reyes y pelearon; Entonces pelearon los reyes de Canaán, En Taanac, junto a las aguas de Meguido, Mas no llevaron ganancia alguna de dinero. Desde los cielos pelearon las estrellas; Desde sus órbitas pelearon contra Sísara. Los barrió el torrente de Cisón, El antiguo torrente, el torrente de Cisón. Marcha, oh alma mía, con poder. Entonces resonaron los cascos de los caballos Por el galopar, por el galopar de sus valientes. Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová; Maldecid severamente a sus moradores, Porque no vinieron al socorro de Jehová, Al socorro de Jehová contra los fuertes. Bendita sea entre las mujeres Jael, Mujer de Heber ceneo; Sobre las mujeres bendita sea en la tienda. Él pidió agua, y ella le dio leche; En tazón de nobles le presentó crema. Tendió su mano a la estaca, Y su diestra al mazo de trabajadores, Y golpeó a Sísara; hirió su cabeza, Y le horadó, y atravesó sus sienes. Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido; Entre sus pies cayó encorvado; Donde se encorvó, allí cayó muerto. La madre de Sísara se asoma a la ventana, Y por entre las celosías a voces dice: ¿Por qué tarda su carro en venir? ¿Por qué las ruedas de sus carros se detienen? Las más avisadas de sus damas le respondían, Y aun ella se respondía a sí misma: ¿No han hallado botín, y lo están repartiendo? A cada uno una doncella, o dos; Las vestiduras de colores para Sísara, Las vestiduras bordadas de colores; La ropa de color bordada de ambos lados, para los jefes de los que tomaron el botín. Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová; Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años. (Jueces 4 y 5) Un corazón no regenerado se mira igual que el resto hasta que haya un liderazgo allí. Pero, quítele a esa persona de enfrente y se [pierden. Hay congregaciones que pierden a su pastor, Dios tenía que quitarlo del frente, para sacudir a la gente. Y esa gente finalmente se da cuenta que lo que tenían era una relación con el Pastor, no con Cristo. Bueno, Dios mandó una pandemia, y mucha gente descubrió que no había Iglesia, ni servicios, ni pastor, y hay Iglesias que desaparecieron en esa época. Bueno, se murió el juez y todo el pueblo empezó a hacer todo lo que se le venía en gana. Uno no es cristiano por ir a una Iglesia cristiana, sino porque uno tiene un corazón regenerado y Cristo vino a hacer su morada al corazón. Y Jehová los vendió, no fue casualidad. Y esto pasaba siempre, Dios les mandaba un juez, les daba paz, ese juez moría, hacían lo que querían, caían en problemas, clamaban a Jehová y Él mandaba a un juez. Así pasaba muchas veces. Ya hemos estudiado estos pasajes, relacionados con el viejo corazón o mente carnal y cómo nos toma esa mente carnal. Jabín quiere decir inteligencia. Y nuestra propia inteligencia carnal se puede volver nuestro peor enemigo porque se vuelve competencia con Cristo que está madurando en nosotros. Y si no dejamos que Cristo crezca en nosotros, entonces la mente carnal nos va a gobernar. Esa naturaleza es completamente contraria, y fue la serpiente en el jardín del Edén quien lo plantó en nuestro corazón. Y Jabín reinaba en Hazor, que significa un lugar fortificado. La Ciudad del Orgullo la tenemos todos dentro desde que la serpiente se metió en los hombres, y tenemos una ciudad fortificada y extraña en nosotros y cuando alguien busca nuestro bien, se encuentra con mecanismos de defensa, y esas paredes son los muros de esta ciudad del orgullo. Hay gente que quiere darnos cariño y por la forma en que crecimos o que nos faltó algo, y entonces nos alejamos y nos defendemos. Eso es una prueba de que tenemos una ciudad fortificada adentro. Y Jabín, siempre se protege con estos muros de orgullo. El capitán del ejército era Sísara y Sísara significa tempestuoso. A veces estamos enojados y nos preguntan que por qué nos enojan tanto estas cosas y ni nosotros sabemos. Ahora Haroset significa fabricar o maquinar, es nuestra imaginación. Es una fábrica de imágenes que tenemos dentro. Dios nos entregó a la propia mente carnal y cuando insistimos en ser necios, entonces el Señor nos entrega a nuestras vanas maquinaciones. En Romanos dice que Dios los entregó a las imaginaciones de la mente carnal. Y por eso hay gente allá afuera que están actuando como animales. Ellos insisten hasta el grado que Dios los entrega a su mente carnal y eso es lo que está pasando en este momento de los Israelitas en Jueces. Y nos representan a nosotros y el estado en el que hemos estado o podemos estar. Y debemos considerarnos a nosotros mismos, no sabiendo que podemos ser tentados. Y estas historias no están para que seamos expertos en historia antigua, sino que para darnos una lección moral. Ahora la heroína de la historia es una mujer, Débora que significa abeja, pero la raíz es Dabar, Palabra. Débora representa la Palabra, la Torah, los mandamientos de Dios o la ley de Dios. La palabra Torah es femenina, igual que la palabra Verdad. Y ella sabía que no podía sola con esto y mandó a llamar a Barak, que significa brillar, relámpago, y esto representa al Espíritu. Y si vamos a obtener una victoria definitiva sobre nuestra mente carnal, necesitamos la Palabra y el Espíritu. Israel estaba hecha un desastre, pero siempre hubo una Débora y un Barak. Ya somos cristianos, ya somos creyentes, un lado de nosotros hace lo que no debemos y lo que no queremos hacer, pero muchas veces nos dejamos tomar cautivos por los deseos de la carne, pero si somos cristianos, el Espíritu y Palabra ya están en nosotros. Nuevamente, somos cristianos no por venir a la iglesia, sino porque Cristo vino a hacer su morada en nosotros. Este es el cuadro de un cristiano que necesita crecer y madurar un poco más, porque por un Débora y Barak que había, había 800,000 que hacían lo que se les daba la gana. Miren lo que ellos lograron, un poco de verdad y con eso, lograron tanto. Barak con el Espíritu vivificó la Palabra en nosotros. Llevamos ese principio al cuarto de oración y ese principio se vivifica en nosotros. ¿Alguna vez ha sido usted tomado en alguna idea y se empecinó y dijo que estaba en lo cierto? Y, nunca se le ocurrió preguntarle a su Débora y Barak si era por allí, y uno se hace mucho daño. Mientras más crece Cristo en nosotros, menos nos pasa, pero al principio nos pasa mucho. Una vez tuve sentado a una persona en mi oficina, le di una cita específica, que respondí a lo que el necesitaba, y me dijo, ah, pero yo no sé. Muchas veces dejamos que la mente carnal prevalezca en nosotros. Muchas personas creen que este camino se camina buscando la profecía de alguien que dice que es profeta. Y les hablan las personas que no leen su Biblia y tienen alguno de los dones, y sálvese quien pueda. La Palabra la tenemos en el corazón, y todo lo que necesitamos es que el Espíritu de Dios la avive en nuestros corazones. No menosprecio el verdadero don de profecía, pero no es lo que se ve comúnmente. Es la Palabra y el Espíritu lo que va a hacer que ganemos el predominio de las cosas carnales. ¿Qué sabemos de qué? Y cuantas veces hacemos que la mente carnal prevalezca por encima del Señor. Y muchas veces el Señor decide hacer algo que no nos parece y lo sentamos en el banco de los acusados y le pasamos un juicio de por qué estuvo mal lo que hizo. Pero somos nosotros los que vamos a comparecer enfrente del tribunal de Cristo, entonces mejor humíllese y verá la sabiduría de las cosas que Dios hace. Y qué importa si la victoria nos la da Dios en manos de una mujer o un hombre, o como a Pedro en manos de un gallo, mientras nos dé la victoria. Ahora, Débora fue con Barak a Cedes que significa el lugar santo. Cedes en español es el lugar santo. Ellos se fueron al lugar santo, y el único lugar en donde obtenemos esa clase de victoria es en el Lugar Santo. En la Iglesia recibimos herramientas, y en la Iglesia nos levantamos por la fuerza de unión de todos. Y desde el día que Dios me salvó no he dejado de ir a la iglesia, salvo porque estoy muy lejos o enfermo. Pero el lugar santo no es la Iglesia, sino nuestro lugar de oración. Esta batalla no es de nadie más, es suya. Es en el lugar de la oración y estudio de la Palabra que vamos a encontrar lo necesario para levantarnos y abordar nuestras batallas personales. Y a veces levantarnos es ir a pedir ayuda porque queremos levantarnos. Pero levantarnos. Ellos, no ha pasado absolutamente nada, solo se hablaron y se fueron al lugar santo. ¿Lo ven? No hay manera de enfatizar esto lo suficiente. El verdadero lugar en el que vamos a obtener victorias es el lugar santo, el de la oración, allí verdaderamente conocemos a Dios. Allí no hay nadie más que Dios y usted. Necesitamos el lugar santo, el lugar de la oración y estudio. Y no me equivoco en decir que el 90 y algo porciento de los cristianos son extraños al lugar santo. Es en el lugar santo en el que uno se empieza a crecer y a madurar y fortalecerse y ver al verdadero enemigo y vencer. Entonces se fueron a Cedes. Todos sabemos que cuando llega el día de la victoria, verdaderamente llega porque tenemos el oído afinado. Bueno esta es la historia literal, pero no sabemos mucho de los detalles. Y esos están en el capítulo 5. Lo primero que hicieron fue alabar a Dios, por la victoria que Dios les dio. Y esta señora Jael, atravesó a Jabín a las cienes, directamente a la raíz del problema. ¿Cuántos no querían hacer eso, destruir a la mente carnal de una sola vez? Bueno eso vamos a aprender hoy. Ahora la historia comienza en el verso 4 y acá está el meollo, el detalle, el principio moral que Dios escondió detrás de esta historia. Y esto lo hemos discutido antes, pero la Biblia es muy clara en que antes de llegar Dios a darle su Palabra al pueblo en Sinaí, ya había visitado a los Edomitas y los Ismaelitas y les había presentado su Palabra, y ellos eran descendientes de Abraham. Pero ellos le preguntaron al Señor que qué decía la Palabra, y decía No Matarás y ellos querían seguir matando y por eso rechazaron la Palabra. Dios primero fue con su ley a los montes de Seír con su Ley para dársela a los Edomitas. Y entonces se fue a los montes de Parán y se los ofreció a los Ismaelitas, porque ellos eran descendientes de Abraham también, y Dios no quería dejar fuera a ningún descendiente de Abraham, pero según la historia le preguntaron al Señor que qué decía su ley, y decía No Hurtarás, y ellos vivían de la rapiña y entonces prefirieron no hacerlo. Dijo: Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, Con la ley de fuego a su mano derecha. Aun amó a su pueblo; Todos los consagrados a él estaban en su mano; Por tanto, ellos siguieron en tus pasos, Recibiendo dirección de ti, Cuando Moisés nos ordenó una ley, Como heredad a la congregación de Jacob. (Deuteronomio 33:2-4) Bueno allí está probado. Y el pueblo de Dios era un desastre, y si insistimos en no tener a Dios como Dios, entonces vamos a ser entregados a nuestras propias vanidades. Y El pueblo de Dios estaba lejos en esos días y vino Débora y Barak y les dijeron, esta Palabra pudo haberle llegado a los Edomitas o a los Ismaelitas, pero no les llegó, nos llegó a nosotros. Y este mensaje que están oyendo a ustedes en este día, le pudo haber llegado a su vecina o vecina, o al del frente o atrás, pero nos llegó a nosotros. Vaya y busque este mensaje en el mundo entero y lo va a encontrar en pequeñas y pocas excepciones. Pero, Débora y Barak le dijeron a Israel que no tenían gratitud y respeto por lo que Dios hizo para darles el conocimiento de la Verdad, y pudo haberlo dado a alguien más y se lo dio a ustedes. ¿Qué están haciendo con lo que saben, con lo que oyen? ¿Cuánto respeto? ¿Cuánto amor? ¿Cuánta reverencia le tienen a la Palabra? ¿Tomamos en vano aquello que Jesús entregó en la cruz del calvario? Es muy grave saber lo que aprendemos en este lugar, si vamos a seguir gobernándonos de la misma manera, ah, pero vamos el domingo para seguir nuestra vida. ¿Es cierto o no es cierto? ¿Cuánto amor, gratitud, respeto tenemos por lo que el Señor entregó en su vida? Y esto lo pueden decir los pastores en sus Iglesias, pero yo mi única responsabilidad es acá. ¿Qué hacemos con lo que sabemos? ¿Cómo nos conducimos con lo que sabemos y hemos aprendido? ¿Cómo hacemos los negocios? ¿Vivimos una vida moralmente recta o seguimos en fornicación? Por eso el cántico de Débora y Barak va en estos términos, pudo haberle llegado a alguien más, pero les llegó a ustedes. Y porque el Señor vino y nos visitó a nosotros, el temblor representa reverencia y vino con fuego al monte, figura del Espíritu Santo, el cual hemos recibido, y los cielos destilaron agua, lo que representa el don de intercesión, y nos ha bautizado con su Espíritu Santo, y nos ha dado reverencia para recibir su Palabra. Pero, nadie estaba caminando por el camino. Abandonado significa desistir, dejar sin hacer, estar ocioso. Nadie caminaba por el camino. Las sendas, esos senderos particulares dentro del camino. Pero de repente, nos encontramos un caminito diferente y alegre, y nos vamos por allá. Y después nos preguntamos por qué nos ha tomado cautiva nuestra mente carnal. Alrededor de las ciudades hay aldeas, así como acá en Guatemala. Alrededor de la Ciudad de Santiago de los Caballeros había algunas aldeas, muchos pueblos. Pero cuando trasladaron la capital al Valle de la Ermita, trasladaron esos pueblos también para acá. Esos pueblos servían del mismo principio de las aldeas alrededor de las ciudades amuralladas, allí había agricultura, y traían el alimento para la ciudad. Y la ciudad representa el corazón y las aldeas representan todo aquello que Dios quiere que alimente nuestro corazón. Y estos enemigos no llegan directo a la ciudad, sino de primero a las aldeas y así ya no llega el alimento. Todo eso alimenta o deja de alimentar nuestro corazón espiritual. Y miren lo que pasó. La Palabra de Dios puso un alto. Tenemos a Cristo ene l corazón, pero cómo están las aldeas, aquello que existe para alimentar al Cristo en nuestro corazón. Empezamos a poner la confianza, esperanza, deseo, en otras cosas que no son Dios y toda la periferia, aquello que está alrededor, pierde autoridad espiritual. Dejaron las aldeas sin escudo y sin lanza. No había Palabra para defendernos y no había Palabra para atacar de regreso. Entonces más nos exponemos a ideas y voces y cosas que vemos allá afuera y más caemos. Y hablamos que no han tocado la ciudad, pero ya tocaron las aldeas. Hubo una serie de gente que al ver que Débora y Barak se levantaron, ellos se levantaron. Era gente madura de Israel. Los reyes debían cabalgar en asnos y sus hijos y los legisladores. La gente que nunca se apartó de la Palabra de Dios. En esos días había mucha gente caminando re mal, pero siempre hay un remanente que permanece en la Palabra de Dios. En la Biblia King James dice aquellos que caminan por el camino, que no han salido del camino, que nos e han apartado de la Palabra de Dios. Y toda la nación se encontraba en el estado en el que se encontraba. Los enemigos ni los dejaban llegar a los abrevaderos, y allí estaban los riachuelos para tener el agua para beber y las siembras. Estaban todos los enemigos, no tenían escudos o lanzas y no los dejaban llegar al abrevadero. Y nuestro hombre espiritual tiene sed y no sabemos ni por dónde empezar a darle de beber a nuestro hombre espiritual. Y nuestro hombre carnal dice que de plano es la Iglesia. Ahora Dios le dice a Débora y Barak que se levanten y tomen cautivos a los que fueron llevados cautivos para ser liberados y sacarlos de esa condición. Se le unió bastante gente a Barak y miren los que se le unieron, de Efraín, de Benjamín, de Maquír, de Zabulón, de Isacar, de Neftalí. Una vez elegimos levantarnos y levantar la Palabra y Espíritu, toda la periferia de nuestro ser se empieza a levantar otra vez. Y esta actitud o comportamiento o pensamiento ya no pueden seguir, y nos unimos al camino de nuevo. El Señor se ha probado tantas veces, así es que me voy a levantar y unir, y se empezaron a despertar por todos lados. Nuestros sentidos, del alma y del espíritu, consciencia, memoria, esperanza, adoración, la razón. La palabra propósitos significa examinar, inquirir, y eso solo se logra en el lugar santo. Yo soy el único culpable de haber hecho esas elecciones. Las personas que se mantienen firmes a su alrededor, toman decisiones muy fuertes para mantenerse firmes. ¿En dónde ocurrió esta batalla? En las aguas de Meguido. Meguido significa Armagedón, el valle de los montes de Meguido. Es el mismo lugar en el que Jesucristo va a destruir al anticristo. Jesús no va a venir solo a pelear esta batalla, Él va a venir acompañado de gente en lino fino, limpio y resplandeciente, montados en caballos blancos. ¿Qué nos hace calificados para pelear esa batalla? ¿En dónde sembramos el derecho de pelear esa batalla con Jesucristo? Peleando nuestras propias batallas en Armagedón, en el lugar santo, en el lugar de la oración. Allí es en donde enfrentamos todo lo contrario a Jesucristo. Es en el cuarto de oración. Y allí decimos, esta actitud no es de Cristo, es contraria a Cristo., Y empezamos a pelear en contra de todo lo contrario a Cristo, en el cuarto de oración. Los que vienen a pelear esas batallas con Cristo están entrenados, porque pelearon sus propias batallas. Una vez nos disponemos enfrentar aquello que nos aleja de Dios, miren lo que ocurre. Y no estamos acá para que todos nos alaben por las elecciones que tomamos, sino porque queremos deshacernos de esas cosas acá abajo. Y si peleamos las cosas acá abajo, tendremos ayuda allá arriba. Estos son los ángeles que pelearon a favor de Israel. Cuando Dios ve que nos levantamos y nos enfrentamos a aquello que nos aleja de Dios, pues Dios hace que las circunstancias sean favorables y que nos ayuden a tener nuestra victoria. Estos torrentes de invierno son pequeños, pero cuando es invierno llueve y esa corriente sube y esa corriente barre a los enemigos. Y allí fue Elías en donde llegó a quitarle la vida a los profetas de Baal, allí se destruye toda la falsedad y error que está en nuestra mente carnal. La palabra acá no es resonar, los cascos de los caballos se rompieron. Y se les cayeron los cascos a los caballos y sin eso, ya no sirven. El vehículo sobre el cual estaban cabalgando estas ideas e imaginaciones, ya no existen. Pierde su fuerza nuestra mente carnal. Hubo gente indiferente y toda la vida habrá gente así. Jael significa una cabra montés o un Ibex, si usted ve una montaña y no ve nada, y un sonido y todos levantan la cabeza, estaban allí desde siempre. Son los que saben vivir en las alturas, y Dios puso en manos de esta mujer a Sísara. Él le dijo, dame de beber y le dio leche. No tuvo que recitarle un versículo muy alto y complejo, solo con la leche de la verdad. Y a veces no se nos ocurren ni siquiera decir: De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que todo aquel que crea en Él, no se muera y tenga vida eterna. Y si Él me prometió vida eterna, no importa, no más, le metemos la estaca a la mente carnal en la cabeza para poder seguir caminando en la Palabra de Dios. Jesús dijo, los justos resplandecerán como el sol en el reino de mi Padre. ¿Quiénes son los que le aman? ¿Aquellos que prefieren quedarse sentados sin hacer nada? ¿Aquellos que dicen qué bonito me espero a la próxima semana? Bueno, por supuesto Débora y Barak, pero también aquellos que estaban esperando y solo vieron que se levantaron y salieron corriendo, y no permitieron que esas cosas los alejaran del Señor, y llevaron ese ya no puedo al cuarto de oración y llevaron esa batalla al Armagedón, y pelearon contra todo aquello contrario a Cristo. Y a veces podemos venir acá también a batallar, es un camino vivo, y vamos a una meta viva, hay una ciudad viva, esto es real, no es una religión, si quiere religión váyase a otro lado. Acá estamos buscando realidad, una experiencia viva, espiritual, que nos de la victoria, que nos haga conocer al Señor de una mejor manera y que nos haga más como Cristo, que nos haga reflejar a Cristo en este mundo, delante de los demás. Esos son los que aman a Dios, y van a brillar como el sol en el reino de nuestro Padre. Démosle gloria a Dios. Estimado lector, si esta prédica fue de bendición para usted, no dude en compartirla y encontrar más prédicas maravillosas en el siguiente código QR. ¡Qué Jesucristo nuestro Señor le bendiga!

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